¿Por qué no deben votar las mujeres?

La presente entrada se divide en dos partes. El objetivo final de este texto no puede comprenderse si no se leen ambas. Por favor, antes de comentar (o insultar) lea el texto completo.

Primera parte

En la mayoría de las democracias actuales existe lo que se llama un “sufragio universal”. Esto es, que todos los ciudadanos a partir de cierta edad, pueden votar. Sin embargo, esto produce un hecho claramente incorrecto: Permite votar a las mujeres.

Numerosos estudios científicos de renombrados doctores han demostrado la existencia de lo que se llama “histeria femenina”; es un tipo de trastorno que tienen la mayoría de las mujeres y que les impide razonar de forma correcta y les obliga a causar problemas. Por esta razón la mayoría de las mujeres no están en capacidad de votar o elegir democráticamente a los líderes que van a representar al pueblo en su país.

Es decir, si una mujer vota el país podría caer en manos de cualquiera. Por eso es necesario que las mujeres no voten, o si lo hacen que al menos sea bajo la supervisión de un hombre ya que estos son inmunes a este transtorno.

Fotografias de varias mujeres a princiupios del siglo XIX teniendo ataques de "histeria femenina"

Segunda parte

Muchas personas al leer la primera parte de esta entrada tienen lo que se conoce como un “bloqueo por saturación”. Esto es, las barbaridades acumuladas en la lectura son tales que no se sabe cómo empezar a rebatirlas; cómo demostrar que no son ciertas; o por qué si lo son, no tienen sentido.

Una forma de combatir este bloqueo podría ser la siguiente:

–  Primero no remontamos en la historia.
Por ejemplo, explicando que a veces antiguamente se pensaba que existía algo; pero que ahora nuevos estudios han demostrado que eso no existe o no es como se pensaba.

–  Después se puede enmarcar las declaraciones erróneas en un marco jurídico actual.
Por ejemplo, hablar de la declaración de derechos humanos que nos indica que no se puede hacer distinción entre hombres y mujeres.

–  Por último, podemos aludir a los valores éticos.
Aunque la ciencia dijera que algo sí existe, no es ético ni moral hacer distinciones.

Algo parecido ocurre con la educación de las personas sordas en Ecuador. Mucha gente es firme defensora del Oralismo o métodos como el de la Comunicación Total. Ambos movimientos tienen su origen en el siglo XIX, concretamente en el año 1880 en el Congreso de Milán. Numerosos científicos (de la época) los avalan. Y aún hoy en día (siglo XXI) mucha gente continúa abogando por su uso.

Tal es el caso de algunas instituciones educativas específicas para personas sordas. Donde la directora de una de ellas se considera “firme defensora de la Comunicación Total”. Esto significa defender un modelo del siglo XIX totalmente caduco frente a un modelo actual como es el bilingüe – bicultural.

Este modelo no sólo es avalado por numerosos especialistas en educación, sino también lingüistas, antropólogos, y por supuesto la comunidad sorda; ya que una de sus principales características es que respeta la identidad de la persona sorda.

Otra razón a tener en cuenta para dejar de ser una “firme defensora” es cuestionarse la legalidad de este método; ya que la Ley Orgánica De Discapacidades de la República del Ecuador en su artículo 33 nos habla de “la promoción de la identidad lingüística de las personas sordas.”; algo que la Comunicación Total anula por completo.

Otra razón más podría ser fijarnos en otros países y otros sistemas educativos donde se aplica el modelo bilingüe – bicultural; por ejemplo Estados Unidos o España; donde el volumen de licenciados, ingenieros, diplomados y técnicos con pérdida auditiva o sordera total es muy superior al de países donde todavía impera el oralismo.

Una cuarta (pero no última) razón sería plantearnos si el argumento “la mayoría de la gente es oyente y por eso los sordos deben aprender a hablar” es o no válido en una sociedad como la actual, ya que ha quedado demostrado que no son las minorías las que deben adaptarse a las mayorías; sino que la mayoría está formada por un conjunto de minorías.

Si a pesar de estas razones usted decide seguir siendo adalid de la Comunicación Total; no me queda más que recomendarle que en las próximas elecciones se abstenga de votar; o por lo menos, deje que su marido decida por usted. Vivir en siglos pasados es lo que tiene…

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Un pensamiento en “¿Por qué no deben votar las mujeres?

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