Segunda edición del curso de atención al aula inclusiva.

Imagen del blog de sordera. Logotipo de la Universidad de las Américas en blanco y negro. A la derecha puede leerse el slogan "el mundo necesita gente que hable lo que hace".

Hoy comienza la segunda edición del curso de atención al aula inclusiva en la Universidad de las Américas (UDLA). Tiene por finalidad formar durante tres días a más de 100 docentes en inclusión educativa. Para ello, se desarrollan técnicas para poder enseñar a personas con discapacidad visual o auditiva en igualdad de condiciones que el resto de los alumnos.

Dividida en dos bloques (teórico y práctico), la formación trata de hacer ver los nuevos puntos de vista sobre la discapacidad. Reforzando la idea de que las personas con discapacidad no necesitan la caridad o ayuda de los demás. Son sujetos de derecho; por lo que sus derechos deben ser respetados y no vinculados a la buena voluntad.

Para más información sobre estos cursos puede contactar con la dirección info@jorgebanet.com o consultar la web www.jorgebanet.com

Nuevas tecnologías, las herramientas desconocidas

Las nuevas tecnologías existen para facilitarnos la vida. A veces es complicado aprenderlas, pero en general su uso simplifica muchas acciones cotidianas. Para las personas con discapacidad son una doble ayuda, ya que no solo facilitan, sino que igualan oportunidades.

Entonces, si son tan beneficiosas para que las personas con discapacidad recuperen su independencia, ¿por qué no se aprovechan? Esta reflexión surge al leer el artículo 10 pasos hacia la independencia: Promoviendo autodeterminación en el hogar de la fundación venezolana Paso a Paso, que da algunos consejos a padres y tutores para facilitar la independencia de las personas con discapacidad.

Muchas veces, la falta de medios económicos para adquirir tecnologías adecuadas es un factor importante; sin embargo, hay otro motivo aún más decisivo: el desconocimiento. Si no sé que existe una silla con ruedas automática, no pensaré en adquirirla; y por tanto, seguiré apoyándome en las muletas día tras día.

Pero más allá de las sillas, existen muchos aparatos que nos facilitan la vida sin ser específicos para personas con discapacidad. Veamos un ejemplo. En Ecuador, el Gobierno está realizando un programa de sustitución de cocinas de gas por cocinas de inducción. Sin entrar en temas políticos o macroeconómicos, como es el cambio de matriz productiva, tomemos estos aparatos como ejemplo; ya que entran dentro de las nuevas tecnologías y el factor económico no afecta (el gobierno da financiaciones de hasta 72 cuotas, hay bonos de desarrollo, etc.…). Pensemos en una persona con una discapacidad como la parálisis cerebral que afecta a su mente y a su cuerpo. Para una persona así, cocinar con gas es un juego de ruleta rusa:

  •  Encender una cerilla.
  •  Coordinar el movimiento de la mano izquierda girando la rueda del gas con el de la mano derecha con la cerilla encendida para prender el gas.
  • Retirar la mano a tiempo para no quemarse
  •  Cocinar
  •  Controlar el tiempo de cocción
  •  Tocar los utensilios sólo en determinadas partes seguras
  •  Etc…

La mitad de estas acciones se pueden simplificar con una cocina de inducción; ya que se encienden con un botón, se apagan automáticamente y no se calientan ni tanto ni en tantas partes. Así pues, una persona con discapacidad tendrá muchas más facilidades con este tipo de cocinas que con las de gas.

Si aplicamos este punto de vista al resto del hogar (dormitorio, cuarto de baño, etc.…) Veremos que existen infinidad de puntos donde podemos emplear las nuevas tecnologías para favorecer la independencia de las personas con discapacidad.

PD: El programa de cocinas de inducción en Ecuador dispone de un número de información y adhesión: 1800 COCINA (262462)

Ser iguales por ser distintos.

Todas las personas somos iguales ante la ley.

Este principio jurídico nos garantiza la equidad; sin embargo, muchas veces ha sido malinterpretado entendiendo que todas las personas somos iguales. Esto hace que algunas personas se obstinen en tratar a todo el mundo igual con independencia de sus necesidades.

Imaginemos que somos los encargados del desarrollo de políticas públicas o de sistemas de educación para la población sorda. Nuestra meta, como la de casi todo el mundo, es realizar nuestro trabajo de forma correcta. Sin embargo, si partimos de la base de que todas las personas sordas son iguales, podemos encontrar algunas dificultades.

Veamos un pequeño ejemplo intentando clasificar a esta población.

Según el momento de adquisición de su sordera podemos dividirla en dos grupos:

  • Prelocutivas (adquirieron su sordera antes de aprender a hablar)
  • Postlocutivas (adquirieron su sordera después de aprender a hablar)

También podríamos dividirla en función de la localización de su sordera:

  • Bilaterales (con sordera en ambos oídos)
  • Monolaterales (con sordera en un solo oído)

A lo mejor preferimos clasificarla en función de su pérdida auditiva:

  • Simétricas (con la misma pérdida auditiva en los dos oídos)
  • Asimétricas (con distinta pérdida auditiva en cada oído)

Si no estamos contentos con ninguna de estas clasificaciones podemos dividirla por su sistema de comunicación:

Si aún así no nos convence, podríamos utilizar el tipo de prótesis que utilizan:

  •  Implantados (si utilizan implante coclear)
  •  Audífonos (si utilizan audífono externo)
  •  Sin prótesis (si no utilizan ninguno de los dos anteriores)

Puede ocurrir, que alguna de estas clasificaciones no nos convenza de todo; así que podemos utilizar el tipo de sordera para clasificarla:

  • Genética (si la sordera es heredada)
  • Adquirida (si la sordera se produce después del nacimiento)

No obstante, conviene aclarar que la sordera adquirida puede deberse a distintos factores:

  • Por enfermedad (si como consecuencia de una enfermedad o del tratamiento para combatirla la persona queda sorda)
  • Por accidente (si la sordera es consecuencia de un traumatismo)
  • De vejez (si la sordera se produce por la degradación natural del cuerpo conforme avanza la edad)

Así pues para saber el número de personas sordas distintas con las que podemos encontrarnos sólo hay que aplicar la sencilla fórmula

Fórmula matemática de variaciones de n elementos tomados de m en m. Lo que es igual a m factorial dividido entre el factorial de m menos n.

Mantener la creencia de que “todos somos iguales” es la mejor forma de asegurarnos una desigualdad. Todos somos iguales ante la ley; pero la ley debe entender que no todos somos iguales.

¿Cómo se despierta una persona sorda?

Hace tiempo, en un curso de corrección literaria, la profesora comentaba que una novela mala siempre comenzaba igual; describe un día cualquiera de una persona por la mañana: Suena el despertador; al protagonista le cuesta levantarse; se prepara el desayuno; se viste; etc… Según la profesora rellenar páginas con acciones que todos realizamos y que no eran relevantes para la trama del libro nos augura la calidad del mismo.

No tiene porque haber argumentos en contra de esta afirmación; pero si quien se despierta es una persona sorda, la situación sí puede ser relevante. El simple hecho de amanecer cuando el despertador suena puede complicarse mucho cuando no tenemos audición. Para ello las personas sordas disponen de una serie de avances técnicos que facilitan mucho su vida.

El primero sería el reloj-vibrador despertador.

Imagen de un anuncio publicitario de un reloj despertador con vibración. Podemos ver una mujer durmiendo sobre una almohada con el reloj instalado bajo ella.

Este tipo de relojes además de hacer sonar una alarma a la hora determinada, comienzan a vibrar como lo haría un teléfono móvil. Sin embargo, la fuerza de vibración es mayor para poder despertar a la persona. Suele colocarse bajo la almohada, sobre el colchón o en un cabecero que esté en contacto con la cama; así la vibración se transmite.

El segundo sería el reloj luminoso.

Fotograma de un video de YouTube en el que una persona muestra un reloj con una bombilla en su parte superior. Ésta enciende y apaga cuando la alarma del despertador suena.

Este tipo de dispositivos se vale de la sensibilidad de las personas sordas hacia la luz.Cuando suena la alarma enciende y apaga las luces (puede ser incorporada o la de la mesilla de noche, de la habitación, etcétera). En general, las personas sordas son sensibles a estos cambios de luz que hacen que se despierten.

Este sistema se utiliza también en los babycall. Conforme el llanto del bebe va aumentando el aparato, dispuesto de un regulador, aumenta la intensidad de las luces de la habitación. Con esto los padres siempre pueden saber si su hijo está llorando o no y con qué intensidad.

¿Cómo piensan los sordos?

¿Alguna vez se lo había planteado? Por lo general, cuando queremos hablar nuestra mente forma primero las oraciones antes de que la boca las emita. Si nos fijamos con detenimiento, nos daremos cuenta que cuando hablamos primero “oímos” nuestra voz diciendo lo que vamos a decir de forma muy rápida.

Esto se debe a que nuestro cerebro está cargando los referentes para formar la oración. También ocurre cuando repasamos tareas, órdenes o procesos que no podemos hacer de forma automática. Este proceso dura apenas unas milésimas de segundo y puede producirse de forma paralela a la fonación (emisión de sonidos).

Surge entonces la duda:

Si nosotros oímos nuestra voz cuando pensamos ¿qué oyen los sordos?

La respuesta es sencilla: Nada.

Entonces, surge otra duda: Si no oyen nada ¿cómo piensan?

La respuesta vuelve a ser sencilla: En señas.

A pesar de que las respuestas son simples, a veces son algo complejas de comprender. Para ello vamos a realizar un pequeño experimento.

Por favor, fíjese en las siguientes imágenes:

Imagen de la señora "yo". El dedo índice se desplaza hacia el pecho. Se produce el ceño y la boca está en forma de verso abierta.Imagen de la señal "casa". Las yemas de los dedos de ambas manos se tocan dos veces.
Imagen de la señal "niño" la mano se desplaza de fuera hacia dentro golpeando el pensar dos veces. La boca está abierta con los labios hacia fueraImagen de la señal "pedir". La mano se desplaza desde afuera hacia adentro en curva.

Fuente de las imágenes: Diccionario de Lengua de Señas Web, Gabriel Román.

Disponemos de cuatro palabras para realizar una frase sencilla

“Yo vengo a mi casa”

Lo que en lengua de señas sería

“YO CASA MÍA VENIR”

Repita con sus manos tres o cuatro veces la frase hasta que la tenga memorizada…

Ahora, meta sus manos en los bolsillos…

Repita mentalmente la frase memorizada…

Así es como piensan las personas sordas.