El Oralismo

El Oralismo es un método de educación para personas sordas basado en una rehabilitación logopédica fruto de una visión físico-médica de la sordera. Enseña a leer los labios para poder recibir los mensajes y a fonar imitando la respiración del habla para emitirlos.

Esta corriente entiende que la persona sorda debe ser quien se adapte a los oyentes, ya que es una minoría dentro de una gran mayoría oyente. Tuvo su origen en el Congreso de Milán de 1880; cuando los distintos expertos allí reunidos decidieron que este era el sistema que debería prevalecer en la enseñanza de las personas sordas.

A partir de la década de los 70 con el trabajo de investigadores como William Stokoe se comenzó a cuestionar la idoneidad de este método; dando paso a otros como la Comunicación Total o el modelo Bilingüe – Bicultural.

Mitos en torno a la sordera VI

Mito VI – Los sordos oyen y entienden si se les habla más alto.

Elevar más el tono de voz no suele ayudar a los sordos (ni a los extranjeros) a comprender lo que se dice.

Dependiendo del grado de pérdida auditiva de la persona, hablarle más alto puede ayudarle a comprender mejor algunas palabras. Sin embargo, este método no siempre es efectivo, ya que en algunos casos deberíamos gritar tanto que el sonido se distorsionaría. Además en el caso de personas con sordera profunda no sirve para nada, ya que si se apoya en la lectura labial puede funcionar mejor, pero el volumen de la voz no influye.

Mitos en torno a la sordera V

Mito V – Todos los sordos saben leer los labios.

“El desarrollo de la lectura labiofacial requiere que los aprendices sigan todas las pautas relacionadas con el mensaje, las del entorno y las que dictan los movimientos que hace al hablar la otra persona”
(Shea y Bauer, 2000).

No todas las personas sordas adquieren su sordera a la misma edad ni en las mismas condiciones. La lectura labial es un proceso largo y costoso. Recordemos que además no es del todo efectivo, ya que palabras como “mamá” y “papá” son exactamente iguales a la vista.

Mitos en tono a la sordera III

Mito III – Los sordos pueden leer y escribir sin problemas.

Por lo general los sordos tienen dificultades para leer y escribir. Esto se debe a que durante el proceso de aprendizaje de la lecto-escritura debemos asociar formas a fonemas. Si no podemos escucharlos, esta asociación se ve afectada.

La lengua natural de las personas sordas es la lengua de signos (o señas). Para la adquisición de esta lengua no hace falta la audición, porque es una lengua viso-gestual. En el caso de las lenguas orales, para aprender a escribir tenemos que asociar el fonema /a/ con la letra “A”. Este proceso es complicado para las personas sordas, en especial con sordera profunda.
Otro factor a tener en cuenta es que la gramática de la lengua de signos (o señas) no es igual, por lo que leer en castellano para las personas sordas, es como leer inglés mal  traducido para nosotros.