Estudiar y ser sordo (España) (A)

 
Imagen del blog de sordera. Estudiar y ser sordo. España. Fotografía de una clase de en la que la intérprete signa lo que dice el profesor a un alumno sentado en primera fila.

El sistema de enseñanza para personas sordas en España posee una larga trayectoria; no en vano, el Real Colegio de Sordomudos y Ciegos (actual sede de la Escuela Superior del Ejército) abrió sus puertas en 1795.

Durante muchos años los niños y niñas con deficiencias auditivas eran enviados a colegios específicos, dónde la principal meta era que aprendiesen a hablar y a leer los labios. Seguían lo que llamamos el método oralista. Con el paso del tiempo, la lengua de signos se fue abriendo camino hasta llegar al sistema inclusivo que tenemos hoy.

Este sistema consiste en colocar a estudiantes con distintas discapacidades dentro de la educación ordinaria proveyéndolos de las adaptaciones necesarias. En el caso de las personas sordas, intérpretes. Para que la comunicación y conceptualización de la enseñanza sean correctas, es necesario que los alumnos conozcan bien la lengua y que los intérpretes estén cualificados.

En el caso de los primeros, esto se consigue impartiendo los niveles básicos en lengua de signos si los padres son oyentes (si son sordos no es necesario, ya que la lengua de signos es su lengua materna). Posteriormente, en los niveles superiores pueden aprender más vocabulario al ir surgiendo en clase; igual que los alumnos/as oyentes.

La cualificación de los intérpretes está garantizada mediante el correspondiente título, ya que sin él no se puede ejercer la profesión. Este método se explica de forma más detallada en el post “El intérprete de aula”.

Dada la inexperiencia del gobierno en temas de sordera, en su momento se decidió que las asociaciones de sordos del país gestionasen los servicios de interpretación. Así pues, un alumno/a sordo/a solicita el intérprete a la escuela, que a su vez lo solicita a la asociación quien contabiliza las horas de trabajo y pasa la factura al Ministerio de Bienestar Social, Educación o Conserjería de Educación de cada comunidad autónoma, dependiendo de quién sea el responsable.

[Actualización]

Naturalmente, la crisis actual que afecta al país hace que todo lo dicho anteriormente se quede casi siempre en mera teoría. No obstante, si las fuentes de financiación no fueran exclusivamente ayudas estatales el sistema podría funcionar de forma autónoma; logrando excelentes resultados como venía haciendo en la década pasada.

 

Fuente de la imagen:

https://entornoalasordera.files.wordpress.com/2013/05/29419-ilseuv.jpg

Padres oyentes con hijos sordos

 Imagen del blog de sordera. Padres oyentes con hijos sordos. Fotografía de un grupo de estudiantes de primaria del INAL frente al bus turístico Quitobus.

La mayoría las personas sordas son hijos de padres oyentes, ya que no hay ninguna norma para la transmisión hereditaria o no de la sordera.

Algunos estudios cifran que en algunos casos la tasa puede llegar al 95%. Esto plantea una gran dificultad: Muchos padres consideran que al ser su hijo/a el que tiene una discapacidad debe ser él/ella el que se adapte a la familia y no al revés. Esta forma de pensar fue tratada en el postDiscapacidad, puntos de vista (II)” y es muy común; más de lo deseable.

La mayoría de las familias delegan la educación y la enseñanza en las escuelas específicas, creando así un gran vacío comunicacional con los hijos. El aprendizaje de lengua de signos (o señas) por parte de los padres es fundamental para el desarrollo completo de las personas sordas. En especial en la adolescencia, cuando ocurren la mayoría de los cambios, tanto hormonales como de pensamiento. La falta de comunicación en la familia, no solo afecta a la relación entre sus miembros si no al desarrollo personal de todos ellos. Por eso en necesario que la familia comprenda la importancia de tener una lengua común válida para la comunicación; algo que la oralización no consigue hasta pasados varios años. El uso de la legua de signos (o señas) puede darse antes de los 2 años, ya que carece de fonemas por lo que es el mejor método para evitar el aislamiento de las personas sordas, sin importar si son profundas o hipoacúsicas.

Las estrategias para fomentar la lengua de signos (o señas) entre los padres son distintas dependiendo de los países. En España, por ejemplo, la CNSE editó unas guías para asesorar a los padres en este aspecto. En Ecuador, hay escuelas específicas que como condición para poder matricular al alumno exigen que los padres acudan a unos curso (gratuitos) de Lengua de Señas Ecuatoriana los sábados.

 

Fuente de la imagen:

http://quitotourbus.com/wp-content/uploads/2015/06/inal-2.jpg

Oyentefobia.

Imagen similar a una señal de tráfico que muestra una silueta de hombre hablando con el signo rojo de prohibido encimaA pesar de ser una palabra que no existe, al menos según el diccionario de la RAE, su significado es fácilmente deducible. Es una dolencia, conducta o situación que viven miles de personas sordas en el mundo.

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