Palabra complemetada

El sistema de Palabra Complementada fue creado a finales de los años 60. Consiste en asignar una configuración de la mano y una posición en la cara a cada sílaba. De esta forma la persona sorda puede ir sumando sílabas para comprender lo que se le dice.

Esquema de uso de la palabra complementadaEs utilizado en numerosas ocasiones como forma de comunicación previa a la lengua de signos. Sin embargo, utiliza la gramática de la lengua oral; por lo que no siempre es comprensible por la persona sorda. Además, es un sistema fonético; representa sólo lo que se dice, no lo que se escribe.

Podemos ver un ejemplo de Palabra Complementada en el documental El País de los sordos cuándo madre e hijo juegan en el jardín.

Fotograma de El País de los sordos ene l que una madre y su hijo se comunican con el sistema bimodal

La Comunicación Total

El sistema de Comunicación Total o Bimodal tiene su origen en el Oralismo. Cuando expertos y educadores de personas sordas se dieron cuenta de que la lectura labial y la rehabilitación logopédica no eran 100% efectivos para la comunicación, comenzaron a plantearse la necesidad de incluir referencias visuales que ayudasen a las personas sordas a comprender el mensaje.

Dado que las lenguas viso-gestuales utilizan las manos y las lenguas orales la boca, es lógico suponer que ambas pueden utilizarse a la vez; así nació el Sistema Bimodal. A cada palabra le corresponde un signo por lo que hablando y signando a la vez la comunicación con una persona sorda es más efectiva, total.

Sin embargo, este método no tiene en cuenta que las lenguas de señas son lenguas de “verbo al final”. Por lo que en muchos casos, su gramática no coincidirá con la de la lengua oral con la que se quiere emparejar.

En el caso de la lengua de señas americana y el inglés en algunos casos sí comparten gramática. Sin embargo, en el caso del español no es así. Por lo tanto, no es posible hablar “en oral” y “en señas” en español a la vez. Además de, una vez más, no respetar el concepto de identidad sorda.

Pese a que este sistema no es idóneo para la comunicación con personas sordas, en los últimos años se ha experimentado con él para la comunicación con personas con autismo con diversos resultados, muchos de ellos positivos.

 

Rehabilitación logopédica de las personas sordas

Rehabilitación logopédica

El proceso por el que una persona sorda aprende a hablar con fonemas no es ni mucho menos sencillo, barato o corto. Mientras que a una persona oyente le cuesta entre un año y medio y tres aprender a hablar con fonemas; una persona sorda tarda entre 12 y 20 años.

Es recomendable que la persona sorda comience desde niño con esta rehabilitación ya que así los resultados serán más óptimos. Dependiendo del modelo educativo que reciba (oralista, comunicación total, bilingüe-bicultural) el número de horas de rehabilitación variará entre un par a la semana o varias diarias.

En la rehabilitación la persona fija en los labios de su logopeda e intentar imitar los movimientos. Asociando la posición de los labios a fonema; por ejemplo, boca totalmente abierta fonema /A/.
Para la emisión de fonemas, el alumno aprende a expulsar el aire colocando los labios, la lengua y la garganta de una forma determinada. Por ejemplo, el alumno coloca la mano sobre el pecho de la profesora mientras ésta dice el fonema /A/. Al percibir la liberación del pecho y ver la posición de la boca puede aprender a reproducirlo. (Dado que la mayoría de las logopedas son mujeres, este parte del método es muy popular entre los varones sordos).

Como cualquier rehabilitación, los resultados están sujetos a la capacidad del individuo, el número de horas o, por desgracia, la capacidad económica.

Varios ejemplos de esta rehabilitación pueden verse en el documental  El País de los sordos

No estamos todos los que somos, pero sí somos todos los que estamos.

El día de hoy se celebró el Taller “Construyendo enfoques estratégicos” organizado por la Secretaría Técnica de discapacidad perteneciente a la Vicepresidencia de la República del Ecuador.
El planteamiento inicial es que en él, distintas asociaciones, federaciones y fundaciones tuvieran un punto de encuentro para debatir y promover iniciativas que mejoren la situación de las personas con discapacidad.
Por desgracia la mayoría de los asistentes tuvimos la sensación de que lo que se buscaba era tener una “tormenta de ideas” para que la Secretaría tuviera material con el que trabajar.
Esta situación se repite con demasiada frecuencia en demasiados países. Una persona que trabaja para el Estado es quien selecciona las acciones que se van a llevar a cabo. Sin embargo, su preparación no siempre esta enfocada a la discapacidad (un arquitecto no tiene porque saber todas las adaptaciones arquitectónicas).
Como resultado las políticas gubernamentales se basan en generalidades o informes incompletos.
A pesar de ello, la iniciativa de la Vicepresidencia es interesante. Esperemos que se repita con más frecuencia este tipo de encuentros.