Por qué las personas sordas no son sordomudas

A pesar de que en el mito número uno y en el post Sordos sí, mudos no hablamos de este tema; conviene, de vez en cuando, repetir y profundizar un poco más en él para evitar dudas.

Primero deberíamos aclarar conceptos (extraídos del DRAE):

  • Sordo/a  –  Que no oye, o no oye bien.
  • Mudo/a  – Privado de la facultad de hablar.
  • Hablar  –  Expresarse en una lengua.
  • Fonar  –  Emitir voz o sonidos.

Teniendo en cuenta estas definiciones pongamos el…

Primer ejemplo: Una persona sorda.

Estas personas tienen “estropeado” el oído así que no pueden recibir sonidos; pero esto no significa que tengan dañadas las cuerdas vocales. Por lo tanto, su capacidad para hablar está intacta. Si no lo hacen, puede ser porque no hayan tenido una rehabilitación logopédica o porque no quieran, pero en ningún momento están privados de esta facultad. Por lo tanto no son mudos.

Segundo ejemplo: Una persona con las cuerdas vocales dañadas.

En este caso la persona no podría fonar, pero sí a hablar; puesto que lo podría hacer en lengua de señas. Es importante tener claro la diferencia entre hablar y fonar. Aunque este tipo de personas no pudiera comunicarse con su voz si lo podría hacer con sus manos.

Tercer ejemplo: Una persona con las cuerdas vocales dañadas y sin brazos.

En este caso tampoco podríamos estar hablando de un mudo; ya que existen múltiples formas de comunicarse que no pasan por la emisión de sonidos. (Morse, dactíl, etc..)

Cuatro ejemplo: Una persona con las cuerdas vocales dañadas, sin brazos y sorda.

Sí, en este caso podríamos estar hablando de una persona sordomuda. Pero el número total de este tipo de personas en el mundo representan una mínima cantidad. Por lo tanto, llamar a todas las personas sordas “sordomudas” es nombrarlas de forma incorrecta.

El adjetivo “sordomudo” es considerado ofensivo por las personas sordas y su comunidad. Naturalmente, el respeto y la educación no son parámetros científicos o legales; por lo que cada uno es muy libre de denominar a las personas sordas como lo desee. No obstante, en determinados contextos, el respeto y la educación sí son primordiales. Algo así le ocurrió a la Policía Nacional Española al lanzar el siguiente tweet:

Como verán en las respuestas, mucha gente les advirtió de su error.

 Entonces ¿por qué se les llama sordomudos?

Para comprender el origen de este término debemos remontarnos antes del siglo XVIII. Cuando no existían estudios acerca de las personas sordas. El abad L’pee fue el primer docente en enseñar a hablar en lenguas de señas a sus alumnos sordos demostrando así su capacidad de comunicación y por lo tanto, que no eran mudos.

Si bien es cierto que algunas asociaciones de personas sordas continúan teniendo la palabra “sordomudos” en sus nombres, se debe a la falta de actualización por descuido o por respeto histórico. La lengua es un ente vivo y está sujeto a variaciones.

A pesar de este hecho, el desconocimiento de muchas personas llevan a seguir llamándoles “sordomudos”. Es sólo una cuestión de actualizar conocimientos…

El porqué las lenguas de signos (o señas) son lenguas.

No pasa nunca mucho tiempo sin que llegue a mis oídos expresiones como “el lenguaje de sordomudos”, “la lengua de los sordos” o “el lenguaje de señas”.

En un post anterior hablábamos de las máximas enunciadas por Charles F. Hockett para que una lengua lo sea. Así que ante las continuas dudas que surgen sobre si las lenguas de signos (o señas) son lenguas o lenguajes. Me permito repetir ese post añadiendo algunas ideas. Para facilitar la comprensión he utilizado tres colores:

Negro – Máxima original enunciada por Charles F. Hockett.

Azul – Comentario o aclaración del primer post.

Verde – Ideas añadidas en este post.

Head in Hands

  1. Modo de comunicación: es el canal vocal-auditorio el principal en el lenguaje humano (se produce el mensaje con la boca y se recibe con el oído).

Debe haber un emisor y un receptor que compartan un código de comunicación.

En el caso de las lenguas de signos (o señas) el canal de este viso-gestual, las manos lo producen el ojo (o tacto en el caso de las personas sordociegas) lo recibe.

  1. Transmisión difundida y recepción dirigida: en el habla se emite un mensaje que se expande en todas direcciones y que puede ser escuchado por cualquiera; sin embargo, el sistema auditivo humano permite la identificación del lugar de donde proviene.

Podemos identificar si el mensaje es para nosotros, para un grupo o podemos ignorarlo.

Al igual que un mensaje sonoro, un mensaje viso-gestual puede percibirse desde cualquier dirección e identificar el lugar de donde proviene.

  1. Transitoriedad: el mensaje humano es temporal; las ondas se desvanecen y el mensaje no persiste ni en el tiempo ni en el espacio.

Esto ocurre con la mayoría de las lenguas de la Tierra, ya que son ágrafas; es decir, carecen de representación gráfica.

En el caso de las lenguas de signos no se difunden por ondas, pero los mensajes siguen siendo temporales. Así mismo, a pesar de que existen intentos para graficar las lenguas de signos (o señas) estas aún son ágrafas.

  1. Desarrollo interlocutivo o intercambiabilidad: un hablante, en condiciones normales, puede tanto emitir como recibir mensajes.

Lo que nos permite producir respuestas en función de lo que se nos dice.

Lo mismo ocurre con las lenguas de signos (o señas).

  1. Retroalimentación total: el hablante puede escucharse a sí mismo en el preciso instante que emite un mensaje.

Esto es importante para la realización correcta del habla. Nos permite comprobar que el mensaje emitido es correcto y variarlo si no lo fuera. Por ejemplo, si estamos gritando demasiado, o no dando la entonación adecuada.

Ocurre lo mismo con las personas signantes. Podemos comprobar nuestro mensaje mientras lo emitimos y modificarlo. Aunque las lenguas viso-gestuales carecen de sonidos, la expresión facial suple la entonación. Por lo tanto, al igual que las lenguas orales, cambiando la expresión (entonación) podemos cambiar el significado de una frase.

  1. Especialización: los órganos que intervienen en el habla, aparte de servir para sus funciones fisiológicas correspondientes, están especializados para el habla.

Esta evolución ha permitido una gran variedad de fonemas, aunque no todos sean usados por toda las lenguas. Por ejemplo en español podemos pronunciar /tla/ pero ninguna palabra lo usa.

En el caso de las lenguas de signos (o señas) podemos realizar una serie de combinaciones con los dedos, manos, y brazos que muchas veces no tienen significado; sin embargo tenemos la capacidad de realizarlos.

  1. Semanticidad: la señal se corresponde con un significado en particular. Es un elemento fundamental de cualquier método de comunicación.

Lo que decimos se corresponde con una imagen mental; tal y como se enuncia en el Triángulo de Saussure.

Las personas signantes también tienen conceptos mentales de lo que expresan con su lengua. (Véase el referente del triángulo semiótico)

  1. Arbitrariedad: no existe correlación entre la señal y el signo.

Una vez más, el Triángulo de Saussure se puede aplicar, ya que los hablantes “acuerdan” qué significa cada combinación de fonemas.

Lo mismo ocurre con las lenguas de signos (o señas), los signantes “acuerdan” un significado. Es importante destacar que, como en cualquier lengua, dentro de un mismo idioma pueden existir variaciones según el territorio, la edad, la clase social, etcétera.

  1. Discreticidad: las unidades básicas son separables, sin haber una transición gradual.

Al oír no ocurre como al ver, los sonidos no se mezclan. Si vemos azul y amarillo mezclados, veremos verde. Pero si oímos una /t/ y una /e/ los oiremos uno después de otro /te/ no un sonido nuevo.

En las lenguas de señas esta máxima también se cumple; sin embargo, en ocasiones esas unidades básicas pueden combinarse para crear una nueva, como suele ocurrir en la pluralización. No es el mismo caso de la formación de palabras compuestas (paraguas, limpiacristales, lavavajillas, etcétera). Sería más parecido si combinásemos letras para crear nuevas. (A + E = Æ).

  1. Desplazamiento: puede hacerse referencia a situaciones u objetos que no se sitúan por deíxis.

No tenemos que hablar del “aquí” y el “ahora”, podemos referirnos al pasado y el futuro de forma independiente.

Una vez más las lenguas de signos (o señas) no presentan diferencia. Lo que en las lenguas orales son desinencias verbales en las lenguas signadas se traduce en movimientos; generalmente hacia delante para el futuro, hacia atrás para el pasado.

  1. Doble articulación o dualidad: existe un nivel o segunda articulación en el que los elementos no poseen significado pero sí distinguen significado (fonema), y otro nivel o primera articulación en el que estos elementos se agrupan para tener significado (morfema).

Los “sonidos” de un idioma son limitados, /a/, /b/, /k/, etc. pero sus combinaciones son infinitas.

Lo mismo ocurre en las lenguas viso-gestuales. Las posiciones de la mano, brazo y expresión facial son limitadas; pero sus combinaciones infinitas.

  1. Productividad: las reglas de la gramática permiten la creación de oraciones nuevas que jamás han sido creadas, pero que pueden ser entendidas.

Incluso aunque nuestro conocimiento de la realidad diga lo contrario. Por ejemplo: “El caballo azul comía soles cada mañana”.

Las lenguas viso-gestuales también tienen una gramática (de verbo al final) por lo que la productividad está asegurada.

  1. Transmisión cultural: el lenguaje humano es un producto de una evolución histórica y se transmite entre generaciones.

Como ente vivo cambia, pero permite la transmisión cultural y de conceptos (incluido a sí mismo) a lo largo del tiempo.

No hay diferencia para las lenguas viso-gestuales. Prueba de ello son la gran cantidad de personas sordas licenciadas en el mundo. Si no hubiera transmisión cultural, no podría haber estudio.

  1. Prevaricación: el mensaje puede ser intencionadamente falso.

En una palabra, es posible mentir.

No es esta una característica exclusiva de los oyentes.

  1. Función metalingüística: el lenguaje humano permite referirse a sí mismo. De esta forma puede estudiarse y transmitirse.

Si decimos «“águila”, “pescado” y “camarón” son palabras masculinas» nos estamos refiriendo a las palabras, no a los animales que representan; ya que puede haber águilas macho y hembra.

Esto es posible en las lenguas viso-gestuales en función del desarrollo de la misma. Un ejemplo, en la lengua de signos española las palabras “signo”, “seña (personal)” y “signar” son distintas. En la lengua de señas ecuatoriana no, por lo que frases como “¿tú sabes signar?” y “¿Cuál es tu seña?” se signan igual.

Fuente de los enunciados: http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_F._Hockett

Estudiar y ser sordo (España) (A)

 
Imagen del blog de sordera. Estudiar y ser sordo. España. Fotografía de una clase de en la que la intérprete signa lo que dice el profesor a un alumno sentado en primera fila.

El sistema de enseñanza para personas sordas en España posee una larga trayectoria; no en vano, el Real Colegio de Sordomudos y Ciegos (actual sede de la Escuela Superior del Ejército) abrió sus puertas en 1795.

Durante muchos años los niños y niñas con deficiencias auditivas eran enviados a colegios específicos, dónde la principal meta era que aprendiesen a hablar y a leer los labios. Seguían lo que llamamos el método oralista. Con el paso del tiempo, la lengua de signos se fue abriendo camino hasta llegar al sistema inclusivo que tenemos hoy.

Este sistema consiste en colocar a estudiantes con distintas discapacidades dentro de la educación ordinaria proveyéndolos de las adaptaciones necesarias. En el caso de las personas sordas, intérpretes. Para que la comunicación y conceptualización de la enseñanza sean correctas, es necesario que los alumnos conozcan bien la lengua y que los intérpretes estén cualificados.

En el caso de los primeros, esto se consigue impartiendo los niveles básicos en lengua de signos si los padres son oyentes (si son sordos no es necesario, ya que la lengua de signos es su lengua materna). Posteriormente, en los niveles superiores pueden aprender más vocabulario al ir surgiendo en clase; igual que los alumnos/as oyentes.

La cualificación de los intérpretes está garantizada mediante el correspondiente título, ya que sin él no se puede ejercer la profesión. Este método se explica de forma más detallada en el post “El intérprete de aula”.

Dada la inexperiencia del gobierno en temas de sordera, en su momento se decidió que las asociaciones de sordos del país gestionasen los servicios de interpretación. Así pues, un alumno/a sordo/a solicita el intérprete a la escuela, que a su vez lo solicita a la asociación quien contabiliza las horas de trabajo y pasa la factura al Ministerio de Bienestar Social, Educación o Conserjería de Educación de cada comunidad autónoma, dependiendo de quién sea el responsable.

[Actualización]

Naturalmente, la crisis actual que afecta al país hace que todo lo dicho anteriormente se quede casi siempre en mera teoría. No obstante, si las fuentes de financiación no fueran exclusivamente ayudas estatales el sistema podría funcionar de forma autónoma; logrando excelentes resultados como venía haciendo en la década pasada.

 

Fuente de la imagen:

https://entornoalasordera.files.wordpress.com/2013/05/29419-ilseuv.jpg

Sordos sí, mudos no.

Dibujo que representa dos de los tres monos sabios. Sobre el sordo hay un indicador de correcto. Sobre el mudo uno de incorrecto.

Todo conferenciante o profesor novato suele enfrentarse a una situación en sus primeras apariciones, el tener que explicar algo que parece tremendamente sencillo, incluso lógico, pero que por alguna razón la audiencia no sabe.

Algo así ocurre cuando se habla de las personas sordas.

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